reconstruccion de accidentes

¿Cómo evitar accidentes en verano?

La Dirección General de Tráfico y los expertos en reconstrucción de accidentes consideran los meses de verano como una de las estaciones de mayor riesgo de todo el año. Aunque la temporada invernal incrementa en un 70% la probabilidad de colisiones causados por temporales, vientos o lluvias intensas. Es en verano cuando más accidentes viales se producen.

Los expertos en reconstrucción de accidentes de tráfico coinciden en que los meses de verano reúnen algunos riesgos viales que deben tomarse en consideración. El incremento de las temperaturas ambientales, el cansancio y una ingesta de alcohol superior, pueden incidir en el aumento de la siniestralidad.  La fatiga producida por menos horas de sueño al día y un aumento de la actividad física pueden pasarnos factura, especialmente durante largos viajes.


Los efectos del verano en la reconstrucción de accidentes

De acuerdo a los máximos expertos en reconstrucción de accidentes del mundo, un 90% de los siniestros se producen por errores humanos totalmente prevenibles. Es innegable que la llegada del verano trae consigo un cambio radical en nuestro comportamiento individual y social. Algunas personas triplican el consumo de bebidas alcohólicas durante los días de verano producto de mayores horas de actividad social o como mitigación del calor.

Las actividades sociales aumentan y consecuentemente, se reducen las horas del sueño reparador, dos elementos que son progresivos y acumulativos. Con el verano, los pequeños salen de vacaciones y al mismo tiempo muchos padres programan estos días para tomarse un merecido descanso de sus labores. En situaciones normales, el mapa vial de España cruza a los habitantes de la península viajando en todas direcciones de manera simultánea. Este aumento del tráfico es habitual en todos los países del mundo en las temporadas de vacaciones, especialmente el turismo interno en coche. Sin embargo, la acumulación de la fatiga, alcohol, comidas copiosas, reducción del sueño y aumento de la actividad física pueden hacer mella en cualquier organismo.

Es muy común un aumento de los accidentes viales por conductores que se quedan dormidos al volante o que distraen su atención con más facilidad. Colisiones por aproximación, frenadas bruscas, salidas de carretera y vuelcos, son los accidentes más comunes en verano.


El calor y el volante: mala combinación

Se ha determinado mediante estudios científicos que una persona bajo efectos de la deshidratación tiene el mismo comportamiento que una persona intoxicada. Conducir con algún grado de deshidratación afecta la capacidad de respuesta, así como sus reflejos ante eventualidades. Asimismo, el calor y la deshidratación producen una descompensación en el conductor que pueden producir mareos, somnolencia e incluso, pérdida de la consciencia. Desmayos pasajeros y pérdidas temporales de la visión pueden ser graves en una carretera.  Especialmente a altas velocidades o en condiciones físicas disminuidas.

Los especialistas recomiendan que antes de conducir en verano se tenga una buena noche de descanso con al menos 8 horas de sueño reparador. Además, el conductor debe mantenerse hidratado, usar el aire acondicionado del coche, alternar la conducción y tomar pequeños descansos en la vía.

Desde Reconstrucción de Accidentes recomendamos mantenerse hidratados, no consumir bebidas alcoholicas si hay que conducir, realizar descansos cada dos horas y extremar todas las medidas de seguridad.